La prostitución es hoy en día uno de los problemas más graves e inmorales intrínsecos en nuestra sociedad según muchos sociólogos, filósofos y demás moralistas, e incluso médicos y personal sanitario. La prostitución actual mantiene un carácter lucrativo con una mecánica semejante a la mecánica de las empresas comunes, venden servicios o productos a cambio de una remuneración, e incluso a veces funcionan como una mafia, en base a tráfico de mujeres y ajustes de cuentas con deudores. Martín de Lucenay habla en su ensayo sobre la prostitución como un problema principalmente higiénico, sobre poniéndolo a las visiones degenerativas que este negocio abarca en la sociedad. Así es, la destrucción de la mujer vendiéndola como un simple producto de consumo, sin la importancia de su estado o su condición social. La historia de la prostitución es precisamente una metamorfósis por completo del contexto social dentro del mismo concepto. En sus inicios se daba en las antiguas tribus, y posteriormente en la antigua Grecia y Roma, donde son conocidos más datos y profundidad del asunto. Actualmente se considera que una mujer entra en el negocio de la prostitución por obvias necesidades económicas, ya que propone una salida de la precariedad de forma temporal e inestable, otras sin embargo no tienen más remedio que adentrarse por puras presiones exteriores hacia su persona, impulsándola de forma obligada a entrar en el negocio sucio. En la antigua Grecia las mujeres no entraban a este "negocio", y lo entrecomillamos por que aún no se había convertido en un negocio a nivel empresarial cómo lo son hoy en día, si no que entraban por obligación en culto a los dioses griegos (concretamente por la diosa Venus), o bien para satisfacer a los guerreros tras una batalla o guerra. Un aspecto que claramente queda marcado es que la remuneración que recibían las prostitutas en la antigua Grecia iban destinadas como culto a los dioses, y no como una remuneración directa hacia su persona. Esto también se daba en civilizaciones asiáticas y africanas, con pequeños matices que les diferenciaban, pero con el mismo proposito base de la misma prostitución. Cierta parte de las ganancias también iban destinadas a las jefas de ciertos burdeles que fueron absolutamente legales y normalizados tras el mandato de Solón. Los lupanares en la antigua Roma también cobraron mucha identidad cultural, tanto es la influencia de este viejo oficio, que aquella famosa loba la cual amamanta a Romulo y Remo, resulta ser una representación metafórica de una verdadera prostituta que se dice, amamantó a Romulo y Remo, ya que a las prostitutas se les denominaba como "lobas". A raíz de los claros problemas de salud que este oficio genera, principalmente pienso que este no es el principal problema, si no la figura moral de la mujer que realmente queda destrozada precisamente y en su origen por el hombre y la religión. La prostitución sin embargo se ve hoy en día normalizada, e incluso como uso de insulto. Paret Duchatelet denominaba a la prostituta como: "Se considera prostituta cuando se demuestra así públicamente, cuando hubo detención, delito, por una remuneración ilegal". Sin embargo vemos puntos claramente diferentes como el de Louis Blanc, que afirma lo siguiente: "La prostitución es la venta del dulce nombre del amor". Como vemos, la prostitución supone una lacra social y moral que ha destrozado por completo a la mujer y sigue haciéndolo. Toda una trama sucia y triste, provocada en su origen precisamente, por la inmoralidad de la religión. Actualmente la religión se ve claramente separada de la prostitución sin embargo, esta ha sido adueñada por sucios laicos que ven el cuerpo de la mujer cómo una herramienta para conseguir dinero. ¿Es considerada la prostitución cómo algo inamovible en nuestra sociedad?.
Andrey Zvyagintsev es hoy día, uno de los directores de cine más candentes e interesantes (personalmente hablando) de la actualidad. Su estilo labrado en base a los ecos de ciertos directores míticos nos puede recordar a mundos cinematográficos como el de Andréi Tarkovski o Michelangelo Antonioni, entre otros. Sin embargo, no tan alejado de esta realidad, se encuentra también una visión y un estilo concreto, personal, plagado de elementos que lo hacen único, irrepetible, y desde luego, enigmático. Sí, es cierto, como decía Bergman, cuando se ve algo bueno, hay que hacerlo propio, pero con personalidad, pues coger cosas de aquí y de allá a los maestros históricos del cine, siempre ha sido algo común en la historia no sólo de dicha disciplina, sino también, del arte en general. En palabras menores y escuetas, Zvyagintsev es ya, un consagrado artista de la industria que ejerce un elaborado y complejo entramado de imágenes inolvidables, historias frías a la par que desgarradoras, moralment...
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